sábado 27 de diciembre de 2008

CAMINANDO POR EL BORDE (cuentecito)

Caminando por el borde … dejaba mi rastro negro, mi oscuridad abrasaba la superficie por la que pasaba. Había olvidado mis húmedos orígenes, llenos de lágrimas, pero dirigía mis pasos hacia un claro objetivo, que se difuminaba en la esperanza de lo abierto. Los terrenos que quedaban a mis costados eran radicalmente diferentes. A un lado, la tierra vital, la semilla sonriente del infante, el rosado de la piel del recién nacido, surcos arenosos que dibujaban figuras celestiales. Al otro lado, líneas de nocturnidad, brumas de tiniebla, la mueca de disgusto del infeliz, la tragedia de haber nacido, el negro de las ojeras del cadáver.
Decían que mi pueblo era famoso, pues, aunque había poca gente censada, era una soledad extraordinariamente poblada. Su nombre era Presor. Ubicado en un valle entre dos grandes montañas, de esas que poseen nombres que empiezan por mayúscula y que todo el mundo ha leído o pronunciado alguna vez. Una caía bajo la etiqueta de Euforia. La otra era Alegría.
Precisamente la brecha que interrumpía este paisaje, convirtiéndolo en una postal simétrica, era la línea que mi caminar estaba dibujando. Cuando atendía a Euforia, la vitalidad inundaba mi ánima y el eco de la carcajada teatral retumbaba por todo el valle. La única pega era que parecía imprescindible permanecer con los ojos cerrados. Sin embargo, al abrirlos y atender a Alegría, el mundo se volvía negro y lo que en un primer momento parecía rosado y espumoso, era ocultado por la pesadumbre de la angustia, por el esfuerzo de levantar la pesada carga de las pestañas para alzar la mirada.
Nadie entendería nunca lo que significa vivir como Eye-Liner, marcando la diferencia con su negrura, siempre en todas partes, nunca en ningún sitio, salvo muerto… en fin, caminando por el borde.

esa mujer...

esa mujer...
le cuidará

¿Y cómo se llama cuando no es locura?

¿Y cómo se llama cuando no es locura?
ESPERANZA ILUSIONADA/AMOR